Tábatha

Esa muchacha no lo sabía, lo de que era bruja. La de veces que discutía con sus amigas, aseverando que esos eran cuentos medievales, que se dejaran de tonterías y que pasaran a temas más trascendentes. Se llamaba Tábatha, y a ella lo que le preocupaba era el ciclo de reaccionarismo global que se estaba…

El aeropuerto de Barajas, a finales de los sesenta…

Casi siempre me tocaba trabajar las tardes, y me gustaba. La gente de las tardes era más comunicativa o sería que había menos bullicio, menos trajín de viajeros, y eso nos unía más al tener menos quehacer. Al mostrador de llegadas se nos acercaba toda clase de individuos, para conocer el tiempo de llegada de…

Ella

Ella era guapa, tenía siempre la sonrisa pintada en la cara, con su toque de “rouge”, limpia y luminosa como su mirada. Era simpática y habladora, y le encantaba leer novelas. Nunca faltaba un libro sobre su mesilla de noche y a mí me entusiasmaba llevarle alguno mío, de vez en cuando, porque disfrutaba de…

El mando

Como todas las tardes, él llegó cansado del trabajo y después de darle un beso en la cara, de compromiso y casi de refilón, se fue directo al dormitorio a cambiarse de ropa. Ella le siguió, buscando en su marido, algún gesto tierno hacia ella y haciéndole preguntas sobre cómo le había ido en la…

Uisha ( عويشة)

Cada mañana que tenía que acudir a clase, en el colegio americano de Tánger, ella entraba temprano en mi habitación como nuestro viento de levante, haciendo volar, a su paso, todo lo que apareciera en su camino. Hasta las hojas con mis redacciones, escritas y ordenadas con mimo la noche anterior, planeaban por el amplio…

El cine está en mi calle

Tengo que hacer los deberes y tengo que merendar. Todas las tardes igual, ese es el precio de mi entrada al cine. Y listo, salgo a la calle. Estamos en el mes de junio y hace bueno. Me siento en el escalón del portal, pero poniendo papel de periódico antes, porque el mármol está más…

Una mujer bajo control…

Me quedé dormida esa mañana de julio pasado. La radio del despertador no sonó. Me levanté dando un salto que me llevó hasta la puerta del baño. Una ducha fría, un par de brochazos en los ojos y huida hacia la calle. Corrí buscando una lucecita verde que me transportara hasta la oficina en segundos….

Mi querido hermano Bill

Querido Bill. Me siento cansada esta mañana. Los párpados me pesan sobre estos ojos que intentan desadormecerse y mi mano derecha se encoge sin querer responder a mi deseo de escribir. Voy a sobreponerme, porque ya son casi tres meses que no consigo hablar contigo y solo me queda la opción de escribirte una carta….

La genial impostura…

Ella vivía envuelta en mensajes inflados de palabras cautivadoras, y pensaba que eso era la felicidad. A su vez, contestaba con palabras emocionadas que tallaba antes en su corazón, delicadamente, con el cincel de sus sentimientos. Sin darse cuenta de que se estaba moviendo entre aguas pantanosas mientras él la miraba desde la orilla, salpicándola…

Un sobre lila

Sentado en la terraza de un bar, esperaba con los ojos cerrados. Sentía como el sol le iba calentando todo el cuerpo y se abandonó a su caricia. Había llegado a la cita media hora antes para tranquilizarse, para prepararse. No sería fácil hacerle frente a lo que no quería ver ni oír. Entreabrió los…